
Cada vez que oigo esta frase
se me revuelve el estómago. Tengo una curiosidad inmensa por saber quién fue el primer indocumentado que dijo esto, quién fue la primera persona en afirmar que, el hombre (bueno, no, la mujer) antes de cultivar la tierra, alimentar a las crías y cazar, se dedicó a prestar servicios sexuales. Menuda estupidez.
Claro que, si aceptamos que se trata de un oficio, podríamos intentar comprender, más o menos, que
los presos de la cárcel de Picassent recibieran esta Navidad un
show con stripper como
regalito de Reyes.
Es importante que los internos aprendan los oficios, qué duda cabe.
Está de moda promover el reconocimiento del
sexo por precio como una profesión. Son
manadas los que defienden que la mujer que ejerce libre debe considerarse profesional desde el punto de vista legal. Por supuesto, hablan con la boquita pequeña del resto, de las que
sufren explotación, esclavitud y maltrato, lo que pase con esas, no lo tienen tan claro, sobre todo porque para acabar con este gravísimo y doloroso problema, no bastan sus simples y torpes argumentos tipo "
el que quiera que lo haga si no hace daño a alguien", ¡¡¡¿eh?!!!. .
Se afirma que es algo
necesario, como el alimento, el agua o el techo (yo creo que podría añadirse hasta como derecho fundamental del hombre: el acceso a
una mujer totalmente complaciente/disponible o prostituta); y más esencial ahora dado que, según parece, las chicas de hoy en día son muy difíciles de conquistar, esto es, que
te las trabajas tres horas, la invitas a cenar y al cine,
le calientas la oreja y, con todo, no tienes asegurado
el café.
Madre mía, qué injusticia, qué sufrimiento, qué agonía.¡Pero qué cosa más tonta! con lo avanzada que está la industria y la técnica del sexo
en lata, en latex, en todo!. Criatura mía, si quieres
sexo sin preguntas, sin excusas, sin dolores de cabeza, sin gastos, sin aburridas comedias románticas, sin charlas eternas, sin compromisos, sin sentimientos, sin amor... ¡hijo, por Dios, ahorra para una
muñequita del amor y santas pascuas!

Ya
hablando en serio, a los que abogan su reconocimiento como
oficio cotizable, les apoyo firmemente, es más, he pensado en el tema y creo que colegios e institutos (incluso guarderías)
deberían adaptar sus planes de estudios y orientación profesional de cara a confeccionar una
licenciatura en prostitución,
tocándose en ella todas las artes sexuales conocidas y por conocer (sexo anal, vaginal y oral, lésbico, orgías, zoofilía, necrofília, sadomaso...)
Y todo ello, como digo, desde los primeros años de escolarización, potenciando y
desarrollando al máximo las cualidades innatas de la mujer... ¿y del hombre...?, ¿o no es necesario que el hombre también
se capacite?... no, lo digo siguiendo esa repugnante y repetida frasesita:
"... es que los hombres... son diferentes... ellos no pueden evitarlo...",...claro, como son idiotas, ¿no?.
Encima, a todos los creen animales, qué bien.
Por mi parte, desde ahora mismo, voy a promover la profesión entre mis conocidas, hermanas, cuñadas, amigas... lástima que yo no sirvo porque,
como está mandao y todos sabéis, las que no aceptamos la prostitución como algo normal somos todas unas
mojigatas, retraídas y beatas que no ven el sexo con naturalidad, por lo que no somos candidatas aptas para el oficio, claro.
Las empresas jugueteras de Alicante podrían comercializar productos encaminados a que las mujeres, desde pequeñitas, practicaran dar placer al hombre y, sobre todo,
a prestarlo inmediatamente y sin preguntas, dado que, según parece es lo más importante,
no sea que se nos atrofíen los cerebros de nuestros políticos, banqueros, economistas, periodistas y abogados. A las
mocitas en edad casadera, digo,
copulera, en lugar del
ajuar doméstico, con ropa de hogar, se le prepararía un
ajuar complaciente,
armado con lencería fina, botas altas, látigos, vibradores y toda clase de accesorios útiles al oficio.
Entonces, podríamos llenarnos de orgullo y preguntar a nuestra hija, hermana pequeña o sobrina:
"Nena, linda, ¡pero qué guapa te estás poniendo!... bueno, y tú ¿qué quieres ser de mayor?"A lo que la niña, resuelta, dispuesta a hacerse millonaria
chupando miembros y haciendo feliz a los hombres que lo precisen, respondería:
"Yo quiero ser ramera, con web y línea de lencería propia".