miércoles, 8 de julio de 2009

EL ALBORNOZ Y EL PRECIPICIO

O el cuervo y la zorra. O el blanco y el negro. O el gato y el ratón. O cómo sería mi vida, si no fuera mía.

Si mi vida no fuera mía, madrugaría todos los días, salvo los domingos. Bebería alcohol y me haría un tatuaje donde la espalda pierde su nombre y el escote gana el suyo. Viviría un par de añitos en Manchester, Londres o Edimburgo. Volvería, o eso creo.

Buscaría un trabajo de media jornada y estudiaría oposiciones. Me fumaría un porro alguna vez y me cogería una buena borrachera por mi cumpleaños o el tuyo.

Todos los meses me iría de compras y gastaría una pasta en ropa. Me pondría mechas rubias, me teñiría las pestañas y me depilaría el cuerpo entero con láser.

Dormiría como un angelito, como una marmota, como un leño. La vida sería maravillosa, divertida, ligera como una pluma. Mi ironía, siempre incapaz de llorar, no necesitaría sonreír.

Si mi vida no fuera mía, saltaría el precipicio y te quitaría el albornoz después de atracar la tienda. Mejor cinco horas que cinco minutos.

Si mi vida fuera así, entonces no sería mi vida o no sería yo, ¿o sí?.

3 comentarios:

peibol dijo...

Soñar con ser otros puede ser interesante en momentos de flaqueza, pero después, pensándolo fríamente, uno se da cuenta de que ha vivido demasiado, para bien y para mal, como para borrar todo eso de un plumazo. Me quedo conmigo, porque aún con las cosas malas que pueda tener, me alegro de ser quien soy. Y si hay quien piensa que debería cambiar en ciertos aspectos, o que debería gustarme, por ejemplo, salir de marcha, ¿qué le voy a hacer? A mí desde luego no me frustra.

Como dijo una vez el actor Tobey McGuire; "no existen limitaciones para hacer lo que queremos. Las únicas limitaciones son las que nos imponen los demás con sus prejuicios o nosotros mismos con nuestros miedos".

Un saludo

estodevivir dijo...

Me ha fascinado, de corazón te lo digo, no creo que sea como dice peibol, y perdón por el desacuerdo. Yo creo que dejar volar la imaginación es de lo más saludable que hay y un arma perfecta contra la rutina, eso no quiere decir que quisieras cambiar tu vida por otra, es sólo soñar despierto, a veces cosas disparatadas, a veces imaginando algo que esperamos. En este caso, para colmo, me creo que a quien le quieres quitar el albornoz es al maniquí de una tienda, y que todo no es más que un bellísimo ejercicio poético, que me ha encantado leer.

Pat Lawriter dijo...

¡Gracias por tu visita, Peibol! A veces... uno piensa y piensa... y qué malo es pensar (demasiado)... ahora, estoy completamente de acuerdo con tu cita. He ahí el quid de la cuestión....

Estodevivir, de nuevo, muchas gracias por tu comentario y por la recomendación que haces de mi blog... me ha llegado alguna visita "familiar". Un abrazo.