martes, 14 de octubre de 2008

¡NO HE SIDO YO, SR. JUEZ, HA SIDO LA CRISIS!


Dos ladrones confiesan haber atracado un banco agobiados por la crisis Los acusados tuvieron que cerrar hace poco su inmobiliaria

Esta noche no he pegado ojo. No he dejado de pensar en las inmobiliarias que están pasándolo mal con la crisis. Eso sí, visto está que siempre les quedará París o cualquier banco que les pille a punta de pistola. Seguro que quienes me leen, recientes compradores de vivienda, recordarán con nostalgia la figura campechana y feliz de aquél tipo o tipa que les buscó su casa… qué tiempos aquéllos…

Hay que reconocer que (ALGUNOS) se daban más maña desplumando incautos antes que atracando bancos ahora… con qué habilidad te pedían diez mil euros o quince mil o sesenta mil euros en metálico, con qué destreza evitaban darte una facturita por los (supuestos) servicios prestados, qué desparpajo mostraban a la hora de sugerirte que cuando se firmase la escritura rompieras el recibo que te habían dado por el depósito.

Qué imágenes vienen a la mente, de golpe… si parece que fue ayer cuando el de la inmobiliaria te dijo que todo estaba en orden, eso fue semanas antes de que en el Registro te llamaran para decirte que la escritura estaba defectuosa, meses antes de que te llegara una complementaria en la que Hacienda te pedía algún euro más por la compra que habías hecho. ¿No te acuerdas, hombre? ¿No se te viene a la cabeza aquel momento en que te dijo que pusieras en la escritura menos precio del que realmente estabas pagando? Sí, haz memoria, que eso era para pagar menos…

Eso sí, seamos justos, la mismita diligencia que tienen ahora en dirigirse a la entidad bancaria y atracarla, la misma, la misma, tenían entonces en ir al banco para depositar toda la pasta que recaudaban.

Todo esto lo he visto yo, con mis ojitos, que más de una vez, haciendo un ingreso, me ha empujado uno para, rápidamente y sin perder un minuto, ingresar el dinero en su cuenta, dejar que el Estado controlara sus ingresos y, así, pagar religiosa o laicamente los impuestos. Estos ojos lo han visto.