viernes, 14 de noviembre de 2008

LAS NIÑAS AFGANAS SÍ QUIEREN ESTUDIAR



Todos hemos escuchado alguna vez el lamento de algún padre: "Ay, por Dios, no sabes el disgusto que tengo: mi niño, el mayor, que dice que no quiere estudiar... y yo le digo que, al menos, termine el instituto".

Sinceramente, este comentario parece estúpido y más estúpida parece aún la actitud del niño, el que no quiere estudiar porque no le da la gana. Ojo, no estoy diciendo que todo el mundo tenga que doctorarse en Económicas. Pero sí digo que algunos chavales no estudian, simple y llanamante, porque no quieren.

Estas niñas afganas lo tienen claro, quieren estudiar, aprender, ser maestras, ingenieras, abogadas, fontaneras, conducir coches, ver la tele, ir al cine y al teatro, quieren ser libres, como tú y como yo.

Pero resulta, fíjate tú por dónde, que en Afganistán, como en otros sitios, hay una panda de descerebrados y desalmados (no hay nada más peligroso, les falta todo) que no está de acuerdo, que piensa que la mujer debe quedarse en casa, cocinando, pariendo, sirviendo, guardando silencio, tal como si fuera un mueble.

Los pobrecitos tienen miedo de que se evidencie su inferioridad moral e intelectual y son tan valientes que se dedican a atentar contra chiquillas, menuda hazañas. Estoy completamente segura de que faltan en el diccionario palabras para describir lo repugnante de este acto. Podríamos inventar algunas y aún nos faltarían.

Supongo que todavía habrá alguien que piense que hay que ser tolerante con las creencias de unos pocos hombres del paleolítico, que debemos ser comprensivos con las costumbres y usos de otros países, civilizaciones y religiones. Quizá no con esta acción por ser demasiado violenta, pero sin con otras formas relacionadas de trato a mujeres y niños. Por lo visto, las lindísimas costumbres que violan los derechos fundamentales del individuo también han de ser respetadas.

Lo más triste no es sólo que haya imbéciles por el mundo que comentan estos crímenes, lo más lamentable es que en nuestro precioso país, la gente, los bloggeros quejosos de la vida, están más ocupados en criticar por enésima vez las palabras de la Reina o la actitud de la Iglesia ante el aborto, que en denunciar y condenar este tipo de actos.

Ah, y al niño, el mayor, el que no quiere estudiar, le pondría este video, para que se ilustre.